La teledermatología, dentro de la telemedicina, forma parte del uso de la tecnología de las telecomunicaciones para proveer servicios e información médica. Como todos sabemos, es una modalidad en auge que se está implantando en los últimos años en multitud de áreas sanitarias. En este artículo vamos a analizar sus principales ventajas e inconvenientes, metodologías, aplicaciones y componentes necesarios para el uso de esta. Además, se analizarán los distintos tipos de teledermatología que podemos encontrar, así como las recomendaciones esenciales que debemos tener en cuenta a la hora de realizar una teleconsulta dermatológica.
El avance de las telecomunicaciones y los sistemas informáticos está transformando numerosos aspectos de nuestra vida, y la Medicina, particularmente la Dermatología, no es ajena a esta revolución. La teledermatología se presenta como una herramienta innovadora que, mediante el uso de tecnologías de la información y comunicación, facilita el diagnóstico y tratamiento de enfermedades cutáneas a distancia, promoviendo una mejor interacción entre profesionales de Atención Primaria y Especializada, y contribuyendo a la formación continua en el área dermatológica.
En nuestro sistema sanitario, esta herramienta resulta accesible y práctica para los médicos de Atención Primaria. Dado que las afecciones de la piel son una causa frecuente de consulta, la teledermatología permite resolver un gran porcentaje de estos casos en una sola intervención, optimizando el tiempo y los recursos disponibles1.
Entre sus beneficios destacan la posibilidad de acceder a un especialista en Dermatología sin importar la ubicación geográfica del paciente y la reducción del tiempo de espera entre la valoración inicial y la cita con el especialista2.
Para su implementación solo se requiere un dermatoscopio y un dispositivo capaz de capturar imágenes de calidad, además de una historia clínica detallada, indispensable para alcanzar un diagnóstico preciso y determinar el tratamiento adecuado.
Asimismo, la teledermatología se ha consolidado como un canal efectivo de comunicación entre pediatras y dermatólogos, fortaleciendo la formación de los profesionales de Atención Primaria en patologías cutáneas, lo que mejora su capacidad de resolución con el tiempo. Sin embargo, uno de los desafíos identificados es el tiempo que requiere la teleconsulta dentro de la Atención Primaria, lo que puede sobrecargar a los médicos3.
Además, en algunas áreas sanitarias, la falta de dermatoscopios en cada consulta y los posibles fallos informáticos pueden dificultar la transferencia rápida de imágenes y datos.
Para garantizar una correcta aplicación de esta tecnología, es fundamental una formación adecuada en su uso. Una técnica deficiente puede derivar en un aumento de derivaciones a consultas presenciales, ya sea por imágenes dermatoscópicas ausentes en lesiones pigmentadas, baja calidad de las fotografías o infraestructuras inadecuadas. Una preparación sólida en teledermatología permitirá maximizar su potencial y mejorar la atención dermatológica a distancia.
Como técnica novedosa que es, la teledermatología cuenta con partidarios y detractores. Por un lado, como puntos a favor encontramos: el incremento de la equidad al aportar acceso a todos los ciudadanos independientemente de donde vivan, imágenes con buena calidad que permiten realizar un diagnóstico y un seguimiento muy similar al de la consulta presencial. En cuanto al grado de aceptación de los pacientes en general es adecuado, evita retrasos en el diagnóstico y tener que desplazarse físicamente para ser valorado en otra consulta.
Por el contrario, la teledermatología debería ser, como hemos comentado anteriormente, una herramienta complementaria a la consulta convencional. El uso de la teleconsulta provoca una tendencia a centrarse en la lesión concreta del paciente y no en el paciente como un todo. Esto último hace que los diagnósticos sean erróneos, aumente la deshumanización y se atente contra la seguridad del paciente. Además, algunos pacientes prefieren ser valorados presencialmente.
En cuanto al coste económico, los servicios de salud deben hacer frente a un gasto para la adquisición y mantenimiento de los medios tecnológicos. Si los medios no son adecuados, provocan una sobrecarga para los médicos de Atención Primaria.
Por último, no debemos olvidar los problemas de seguridad, privacidad y responsabilidad legal ante los que nos podemos enfrentar tanto con la forma asíncrona como la síncrona.
En términos generales, la teledermatología se lleva a cabo de forma asíncrona5, lo que significa que las imágenes del paciente se almacenan en un sistema informático y posteriormente son analizadas por el dermatólogo, quien emite su diagnóstico en un segundo momento. Así, el pediatra de Atención Primaria captura imágenes dermatológicas que se guardan y envían al especialista mediante una plataforma digital, sin necesidad de que ambos profesionales coincidan en el mismo tiempo. Sin embargo, existen ciertas limitaciones, como la posible baja calidad de algunas imágenes, la imposibilidad de examinar físicamente al paciente y la falta de interacción directa en la primera evaluación.
Además de esta modalidad, también existe la teledermatología en tiempo real o síncrona5, donde ambos profesionales interactúan simultáneamente, generalmente mediante videoconferencia. Cada enfoque tiene sus ventajas y desafíos, como se detalla en la Tabla 1. La mayoría de los dermatólogos prefieren el modelo asíncrono por su mayor facilidad de coordinación, menor coste y la posibilidad de una aplicación diferida, sin necesidad de equipamiento altamente especializado, más allá de un dispositivo para capturar imágenes como una cámara o un teléfono móvil. En cambio, la videoconferencia ofrece una consulta más cercana a la tradicional, permitiendo un contacto directo entre el dermatólogo, el médico general y el paciente, lo que generalmente facilita un diagnóstico y tratamiento más preciso.
Tabla 1. Diferencias entre la teledermatología asíncrona y síncrona6,7. Mostrar/ocultar
Las diferencias entre la teledermatología asíncrona (diferida) y síncrona (videoconferencia)6,7 se detallan en la Tabla 1.
Ventajas:
Inconvenientes:
Ventajas:
Inconvenientes:
En cualquier modalidad de teleconsulta, es fundamental garantizar la privacidad, la protección de los datos y la facilidad de uso para asegurar la reproducibilidad del procedimiento. Aunque en algunos casos puede bastar con una comunicación clara y el consentimiento oral del paciente, se recomienda obtener el consentimiento informado por escrito, especialmente cuando las imágenes capturadas permiten la identificación de la persona6.
Aunque se debe evitar este último caso en la medida de lo posible, no siempre es factible. A su vez, es esencial proporcionar una formación adecuada al personal involucrado.
La teledermatología debe considerarse una herramienta complementaria y no un sustituto de las consultas presenciales. La necesidad de atención en persona surge en situaciones donde el diagnóstico es complejo, requiere exploración física o es complicada la obtención de imágenes de calidad. Asimismo, algunas pruebas o tratamientos específicos, como crioterapia, biopsias o intervenciones quirúrgicas solo pueden realizarse en un entorno hospitalario9.
Al tratarse de una tecnología en evolución, el uso de teleconsultas plantea ciertas cuestiones legales aún por resolver10.
Un aspecto clave es determinar quién asume la responsabilidad final en las consultas realizadas por este medio, tanto en el diagnóstico como en el tratamiento del paciente. En la teledermatología, el especialista proporciona orientación clínica al médico solicitante, pero la responsabilidad asistencial del paciente sigue recayendo en este último, tanto en la confirmación del diagnóstico como en la administración del tratamiento adecuado.
De manera general, se recomienda utilizar una referencia en centímetros, incluida en la fotografía, para saber el tamaño de las lesiones. Si no fuera posible realizar la toma de imágenes con buena luz ambiental, utilizar flash y un fondo azul o gris.
Para una erupción generalizada:
Para lesiones únicas:
Hasta la fecha, existen pocos estudios que analicen el uso de la teledermatología en pacientes pediátricos, y aquellos disponibles presentan una gran variabilidad en cuanto a las edades estudiadas y los objetivos evaluados12,13. Sin embargo, en términos generales, la teledermatología aplicada a la población infantil ha demostrado ser una herramienta eficaz para filtrar casos, reduciendo la necesidad de consultas presenciales y agilizando el tiempo entre la derivación y la intervención. Esto ha permitido mejorar el acceso a la Atención Especializada y disminuir el desplazamiento de los pacientes al hospital. Además, su uso ha revelado un importante valor educativo para los profesionales14.
La comparación entre las patologías diagnosticadas por teledermatología y las atendidas en una consulta presencial es compleja debido a la diversidad en las clasificaciones diagnósticas utilizadas en los distintos centros. En países desarrollados, los motivos más frecuentes de consulta dermatológica presencial incluyen la dermatitis atópica, los nevos melanocíticos y las verrugas víricas. Estudios realizados en población pediátrica en España han identificado los eccemas como la causa predominante de consulta en unidades especializadas, seguidos de patologías infecciosas (verrugas, molluscum, escabiosis), nevos y tumores benignos y malignos15.
Investigaciones más recientes han señalado que los nevos melanocíticos lideran el número de consultas, seguidos por las infecciones dermatológicas y los eccemas, con la dermatitis atópica como el grupo más recurrente16.
En el ámbito de la teledermatología, los diagnósticos más comunes incluyen la dermatitis atópica, los nevos, las verrugas vulgares y el molluscum17,18.
La concordancia diagnóstica entre la teleconsulta y la consulta presencial es elevada. Estudios que abarcan todas las edades han reportado un acuerdo total entre el 60% y el 80%, mientras que el acuerdo parcial oscila entre el 70% y el 90%19.
En población pediátrica, estos porcentajes también son altos. Un estudio que evaluó a 135 pacientes menores de 18 años encontró una concordancia del 82% entre la teleconsulta y el diagnóstico presencial. La tasa de acuerdo se reducía al 69% cuando la consulta remota era realizada por un dermatólogo y la consulta presencial por otro especialista diferente12.
Estudio observacional retrospectivo de las consultas virtuales realizadas entre mayo de 2011 y enero de 2015 a pacientes de 0 a 15 años mediante un sistema de teledermatología diferida en un hospital nacional.
Este artículo revisa brevemente el origen, el desarrollo, las aplicaciones, los beneficios, las metodologías y los componentes de la telemedicina.