Más allá de la clínica
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CF
2026, vol. 19, nº 2

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Programa de identificación del riesgo psicosocial en la infancia y la adolescencia (XI). Factores personales: acoso escolar (II)

Autores: Pérez Candás JI1, San Martín Sagarzazu A2, Buck Sainz Rozas P3, Grupo de Trabajo de Pediatría Social y Comunitaria AEPap 4
1 Pediatra. Avilés. Principado de Asturias. España. Coordinador del Grupo de Pediatría Social y Comunitaria de la AEPap. (España).
2 Pediatra. CS de Lekeitio. Vizcaya. Grupo de Trabajo de Pediatría Social y Comunitaria de la AEPap. (España).
3 Enfermero especialista en Pediatría. Hospital Universitario Vall d’Hebron. Universidad Autónoma de Barcelona. Barcelona. (España).
4 Ángel Carrasco Sanz, Edurne Ciriza Barea, María de los Llanos de la Torre Quiralte, Ignacio Ledesma Benítez, María de los Ángeles Ordóñez Alonso, Narcisa Palomino Urda, Begoña López Pis, Raquel Páez González, José Ignacio Pérez Candás, Manuela Sánchez Echenique, Aitor San Martín Sagarzazu, Eva Suárez Vicent, Ignacio Valverde Benítez y Ainhoa Zabaleta Rueda. (España).

RESUMEN: PUNTOS CLAVE PARA EL PEDIATRA DE ATENCIÓN PRIMARIA

  • Las intervenciones preventivas más efectivas deben realizarse también en el entorno escolar.
  • La prevención desde las Unidades Funcionales de Pediatría de Atención Primaria debe apoyarse en programas específicos, como el Programa de Identificación del Riesgo Biopsicosocial en la Infancia y la Adolescencia o, cuando no esté disponible, el Programa de Salud Infantil.
  • Deben emplearse herramientas específicas orientadas a detectar o descartar el riesgo en la población infantil y adolescente, tanto en las visitas programadas como en otras consultas oportunistas.
  • La prevención del acoso escolar debe plantearse desde una perspectiva comunitaria, implicando a los distintos agentes del entorno.
  • El seguimiento clínico de niños, niñas y adolescentes acosados o en situación de riesgo por parte de las Unidades Funcionales de Pediatría de Atención Primaria es esencial e ineludible.

Palabras clave

Acoso escolarapoyo psicosocialAtención Primariaciberacosocoordinación interinstitucionalfactores de riesgointervención sanitariaPediatríaprevención del acoso escolarprotección de la infanciaseguimiento clínicosospecha de violencia.

Program for the Identification of Psychosocial Risk in Childhood and Adolescence (XI). Personal Factors: School Bullying (II)

SUMMARY: KEY POINTS FOR PRIMARY CARE PEDIATRICIANS

  • Effective preventive interventions should also involve the school setting.
  • Prevention strategies in Primary Care Pediatric Services should be supported by specific programs, such as the Program for the Identification of Biopsychosocial Risk in Childhood and Adolescence or, when unavailable, Child Health Programs.
  • Specific tools aimed at identifying or ruling out psychosocial risk in children and adolescents should be used during both scheduled and opportunistic visits.
  • Bullying prevention should adopt a community-based approach involving the different stakeholders in the child’s environment.
  • Longitudinal clinical follow-up of children and adolescents experiencing bullying, or at risk of bullying, by Primary Care Pediatric Services is essential.

Keywords

School bullyingpsychosocial supportprimary health carecyberbullyinginteragency coordinationrisk factorshealthcare interventionPediatricsbullying preventionchild protectionclinical follow-upsuspicion of violence.

Artículo cedido y publicado en el apartado sobre Violencia en la Infancia y la Adolescencia de la página web del Ministerio de Sanidad.

ABORDAJE DESDE LAS UNIDADES FUNCIONALES DE PEDIATRÍA DE ATENCIÓN PRIMARIA1,2

Procedimiento para seguir en caso de identificar un caso o situación de riesgo en un centro sanitario

  1. Apoyo inicial a la víctima. Brindar una respuesta inmediata, empática y protectora:
    • Validar los sentimientos del niño, niña o adolescente (NNA), asegurándole que su situación es importante y que no está solo o sola.
    • Ofrecer orientación básica, adaptada a su edad, sobre cómo afrontar la situación, incluyendo la identificación de una persona adulta de confianza.
  2. Información a padres, madres o responsables legales (si no están presentes).
    • Comunicar las observaciones de forma sensible, clara y comprensible.
    • Subrayar la importancia de una actuación conjunta y coordinada para abordar el problema.
  3. Notificación del caso (sospecha o confirmación). De acuerdo con el Protocolo Común de Actuación Sanitaria frente a la Violencia en la Infancia y la Adolescencia (2023)3 y lo establecido en la LOPIVI, la notificación debe realizarse tanto ante una sospecha fundada como ante la confirmación de violencia, sin necesidad de esperar una constatación definitiva para activar los mecanismos de protección del NNA.
  4. Codificación en la historia clínica.
    • Registrar inicialmente como: “sospecha de acoso escolar/maltrato entre iguales”.
    • Tras la confirmación (incluyendo informes de valoración y posibles derivaciones), actualizar a: “acoso escolar/maltrato entre iguales confirmado”.
    • En ambos casos, utilizar el código correspondiente: CIE-10: Z60.4 AE (revisar codificación final según fuente oficial).
  5. Seguimiento clínico continuado. El equipo de las Unidades Funcionales de Pediatría de Atención Primaria debe garantizar un seguimiento prolongado que permita:
    • Evaluar las repercusiones a medio y largo plazo.
    • Acompañar a la familia durante el proceso.
    • Valorar de forma continuada la necesidad de derivación a Salud Mental Infanto-Juvenil o a Trabajo Social Sanitario.

    Dado que el NNA se encuentra en una situación de riesgo psicosocial, este seguimiento es esencial y no debe interrumpirse de forma precoz.

  6. Intervención del Trabajo Social Sanitario. El Trabajo Social Sanitario desempeña un papel clave en la coordinación del proceso
    • Articula la comunicación entre los distintos niveles asistenciales y profesionales implicados.
    • Facilita la relación con el centro educativo.
    • Contribuye a prevenir la revictimización mediante una gestión coordinada de las actuaciones.

    En todas las fases del proceso debe garantizarse la confidencialidad y el respeto a los derechos del NNA.

  7. Trabajo multidisciplinar. El abordaje debe integrar a distintos profesionales:
    • Psicología clínica u otros dispositivos terapéuticos, orientados al apoyo emocional y al desarrollo de habilidades de afrontamiento.
    • Otros recursos especializados en función de las necesidades detectadas.
  8. Grupos de apoyo y recursos comunitarios. Siempre que estén disponibles, se recomienda:
    • Ofrecer grupos de apoyo para NNA víctimas de acoso.
    • Facilitar espacios de acompañamiento para las familias.

Figura 1. Algoritmo de actuación sanitaria ante la sospecha o confirmación de acoso escolar en Pediatría de Atención Primaria. Incluye las fases de apoyo inicial, recogida de información, codificación, notificación, derivación y seguimiento. Mostrar/ocultar

COORDINACIÓN INTERINSTITUCIONAL

Para garantizar la efectividad de las actuaciones sanitarias frente al acoso escolar, resulta prioritario formar al personal especialista en Pediatría en los protocolos de actuación vigentes en las distintas comunidades autónomas. Esta formación permite informar adecuadamente a padres, madres y responsables legales sobre los procedimientos de protección disponibles.

Asimismo, es esencial establecer protocolos claros de coordinación entre las instituciones sanitarias y los centros educativos. El personal que integra las Unidades Funcionales de Pediatría —enfermeros y enfermeras especialistas en Pediatría, así como médicos y médicas especialistas en Pediatría— deben disponer de canales de comunicación eficaces y directos con los equipos docentes, garantizando en todo momento la confidencialidad del procedimiento y el respeto a los derechos del NNA.

DERIVACIÓN DESDE CENTROS EDUCATIVOS

Cuando un NNA es derivado al ámbito sanitario desde un centro educativo, deben seguirse los protocolos específicos establecidos en cada comunidad autónoma. Estos determinan las medidas de colaboración obligatoria con el sistema sanitario, garantizando una atención coordinada e integral.

Las intervenciones sanitarias deben realizarse en el ámbito correspondiente —principalmente desde las Unidades Funcionales de Pediatría de Atención Primaria— y ajustarse, en su caso, a los requerimientos del Ministerio Fiscal.

Asimismo, el centro educativo debe registrar de forma detallada todas las actuaciones realizadas, conforme a la normativa vigente4-6.

PREVENCIÓN DEL ACOSO ESCOLAR DESDE LAS UNIDADES FUNCIONALES DE PEDIATRÍA DE ATENCIÓN PRIMARIA Y EN LA ESCUELA

El personal especializado en Pediatría de las Unidades Funcionales de Pediatría de Atención Primaria desempeña un papel fundamental en la identificación, intervención, concienciación y prevención del acoso escolar1-4.

La prevención, inherente a la Pediatría de Atención Primaria, requiere que estas unidades estén conformadas por un médico o médica especialista en Pediatría y sus áreas específicas, junto con un enfermero o enfermera especialista en Pediatría, con el respaldo estructural del Trabajo Social Sanitario.

En algunas comunidades autónomas, como Cataluña, existen además profesionales de trabajo social sanitario específicamente formados en infancia y adolescencia, lo que refuerza el abordaje integral.

Las intervenciones, que deben priorizar a las víctimas, no pueden obviar la valoración clínica de quienes ejercen el acoso ni de las personas espectadoras. Tanto la prevención primaria como la secundaria resultan esenciales para afrontar eficazmente esta problemática1-6.

La evaluación del riesgo de acoso escolar en la Unidad Funcional permite identificar de forma precoz situaciones que, de no detectarse, pueden tener un impacto grave en la salud de los NNA.

ESTRATEGIAS DE PREVENCIÓN DESDE LAS CONSULTAS PEDIÁTRICAS

La Enfermería Pediátrica, por su contacto directo y continuado con el niño, niña o adolescente y su familia, ocupa un lugar estratégico en la detección precoz del acoso escolar desde el ámbito sanitario7.

Incorporar preguntas sobre la vida social y escolar

Los y las profesionales de Pediatría deben abordar el acoso escolar desde su naturaleza multidimensional. Durante las consultas del Programa de Salud Infantil1 y del Programa de Identificación del Riesgo Biopsicosocial en la Infancia y la Adolescencia2, así como en otras visitas, se recomienda incluir preguntas específicas orientadas a detectar indicios de violencia entre iguales (Tabla 1 y Tabla 2).

Tabla 1. Cuestionario para el niño, niña o adolescente. Mostrar/ocultar

Tabla 2. Cuestionario preventivo para madres, padres o tutores/as. Mostrar/ocultar

Observación de señales físicas y emocionales:

Durante las consultas, el personal de Pediatría debe identificar posibles signos de alerta:

  • Cambios físicos: hematomas, lesiones recurrentes o síntomas somáticos sin causa médica clara.
  • Cambios emocionales: ansiedad, tristeza persistente, retraimiento social o baja autoestima.
  • Cambios en el rendimiento escolar: dificultades de concentración, descenso académico o resistencia a acudir al centro educativo8,9.

 Evaluación mediante cuestionarios estandarizados

Existen instrumentos específicos que permiten evaluar la presencia de acoso y su impacto en la salud emocional y social de los NNA8,10 (Tabla 3, Tabla 4 y Tabla 5).

Tabla 3. Instrumentos específicos estandarizados. Mostrar/ocultar

Tabla 4. Oportunidades para la prevención del acoso escolar en la Pediatría de Atención Primaria. Mostrar/ocultar

Tabla 5. Acciones necesarias para mejorar la salud infantil a través de la prevención del acoso escolar. Mostrar/ocultar

INFLUENCIA DE LOS ESTILOS PARENTALES EN LA PREVENCIÓN DEL ACOSO ESCOLAR

Factores como la empatía parental, el monitoreo positivo y la calidad de la interacción familiar influyen directamente en la vulnerabilidad o protección frente al acoso escolar15,16.

Los estilos parentales negativos —como el autoritarismo, la permisividad extrema o la ausencia emocional— se asocian con un incremento moderado del riesgo de victimización o de conducta agresora. Por ello, las intervenciones deben ir más allá del entorno escolar e incorporar estrategias familiares y comunitarias desde etapas tempranas del desarrollo.

Grama et al. (2024)16 analizaron, mediante una revisión sistemática, la relación entre factores parentales modificables y la victimización por acoso escolar, identificando:

  • Factores de riesgo: autoritarismo, aversión, conflicto interparental, sobreimplicación, permisividad y escasa disponibilidad emocional (caracterizada por indiferencia, frialdad afectiva o falta de respuesta ante las necesidades emocionales del NNA)
  • Factores protectores: autoridad equilibrada, autonomía adecuada, calidez afectiva y monitoreo positivo.
  • Predictores comunes de acoso y ciberacoso: aversión parental y escasa disponibilidad emocional.

Aunque los tamaños del efecto fueron en general modestos, los patrones observados fueron consistentes en ambos progenitores y modulados por la edad del NNA.

Estos hallazgos refuerzan la necesidad de incorporar la valoración de los estilos de crianza en la consulta pediátrica y de ofrecer orientación específica a las familias.

La realización de talleres de parentalidad positiva constituye una intervención recomendada para fortalecer los factores protectores frente al acoso escolar.

ACCIONES EN LA COMUNIDAD DE LAS UNIDADES FUNCIONALES DE PEDIATRÍA DE ATENCIÓN PRIMARIA PARA PREVENIR EL ACOSO ESCOLAR

Los médicos y médicas especialistas en Pediatría y sus Áreas específicas, junto con los enfermeros y enfermeras especialistas en Pediatría, cuando cuentan con formación específica en prevención del acoso escolar y disponen de agendas adaptadas para la actividad comunitaria, pueden desempeñar un papel esencial en la promoción de entornos seguros para la infancia y la adolescencia.

Su participación en iniciativas comunitarias orientadas al bienestar emocional y social de los NNA resulta clave para la prevención de la violencia entre iguales.

La disponibilidad de agendas específicas para la actividad comunitaria continúa siendo una asignatura pendiente en muchas comunidades autónomas. Su dotación constituye un requisito estructural para garantizar una prevención efectiva del acoso escolar desde la Atención Primaria.

PRINCIPALES ACCIONES COMUNITARIAS

Intervenciones educativas en el entorno escolar

  • Talleres dirigidos al alumnado: orientados a identificar, prevenir y actuar frente al acoso escolar, promoviendo habilidades sociales, empatía y resolución pacífica de conflictos.
  • Sesiones para madres, padres y tutores/as: dirigidas a facilitar el reconocimiento precoz de signos de acoso y a mejorar las estrategias de acompañamiento familiar.
  • Formación al profesorado: centrada en la detección temprana y en el manejo adecuado de situaciones de acoso escolar.

Campañas de sensibilización comunitaria

  • Organización de campañas en colaboración con centros educativos, dispositivos sanitarios y entidades locales.
  • Elaboración y difusión de materiales informativos —folletos, guías y recursos digitales— sobre el impacto del acoso escolar en la salud física y mental.

Espacios de apoyo emocional

  • Creación de grupos de apoyo para NNA víctimas de acoso, ofreciendo entornos seguros de expresión y acompañamiento profesional.
  • Desarrollo de espacios de apoyo para familias, orientados a fortalecer sus capacidades de afrontamiento y cuidado.

Programas extracurriculares

  • Promoción de actividades deportivas, artísticas o teatrales que favorezcan la inclusión social, el trabajo en equipo y el desarrollo de la autoestima.

Alianzas con organizaciones locales

  • Colaboración con profesionales de psicología, trabajo social, educación y otros ámbitos para el diseño de programas integrales de prevención.
  • Implicación de agentes comunitarios y líderes sociales en la promoción de valores de respeto, diversidad e inclusión.

Acciones de visibilización social

  • Organización de jornadas o eventos comunitarios —charlas, actividades culturales o iniciativas públicas— que visibilicen el impacto del acoso escolar y promuevan una cultura de convivencia.

Estas acciones no solo benefician de manera directa a los niños, niñas y adolescentes, sino que también fortalecen la colaboración entre las Unidades Funcionales de Pediatría de Atención Primaria, las familias, las escuelas y la comunidad en general, favoreciendo la construcción de entornos protectores.

Prevención en el ámbito escolar:

Los programas escolares han demostrado eficacia en la prevención del acoso. Un metaanálisis de Gaffney et al. (2019)17, basado en 69 estudios internacionales, mostró:

  • Reducción de la perpetración de acoso escolar en torno al 19-20 %.
  • Disminución de la victimización en aproximadamente un 15-16 %.

Estos resultados refuerzan la necesidad de implementar estrategias preventivas sostenidas, basadas en la evidencia y adaptadas a cada contexto educativo.

COMPONENTES CLAVE DE LAS INTERVENCIONES MÁS EFECTIVAS

Los programas de prevención del acoso escolar que han demostrado mayor eficacia suelen incluir los siguientes elementos:

  • Enfoque de centro completo: implicación del alumnado, profesorado, familias y comunidad educativa.
  • Políticas claras contra el acoso: protocolos definidos de actuación.
  • Normas de aula: códigos de conducta que refuercen el respeto y la convivencia.
  • Formación a familias: fortalecimiento de factores protectores.
  • Participación del grupo de iguales: implicación activa en la detección y prevención.
  • Intervención con la víctima: apoyo emocional y desarrollo de habilidades socioemocionales.

Resultados asociados

Entre los componentes analizados, la participación informal de compañeros y compañeras y la formación a familias se asociaron con los mayores efectos en la reducción de la victimización (Figura 2)17-21.

Figura 2. Prevención en las escuelas. Mostrar/ocultar

El papel de los trabajadores sociales en la prevención del acoso escolar

El Trabajo Social desempeña un papel clave en la detección, el abordaje y la prevención del acoso escolar desde una perspectiva sociosanitaria y comunitaria.

En el ámbito sanitario, especialmente en las Unidades Funcionales de Pediatría de Atención Primaria y en el entorno hospitalario, su intervención facilita el acompañamiento de niños, niñas y adolescentes víctimas de acoso y de sus familias, favoreciendo el acceso a recursos psicosociales y la coordinación con los equipos educativos.

En el contexto comunitario, el Trabajo Social impulsa estrategias de prevención basadas en el trabajo en red, la promoción de entornos protectores y la sensibilización social, con especial atención a colectivos en situación de vulnerabilidad.

Su capacidad para articular respuestas entre los distintos sistemas —sanitario, educativo y social— resulta esencial para la construcción de entornos seguros, equitativos y respetuosos con los derechos de la infancia y la adolescencia3,22-25.

Controversias sobre el acoso escolar

Aunque existe un consenso amplio sobre la gravedad del acoso escolar y la necesidad de su prevención, persisten controversias relevantes que afectan tanto a su conceptualización como a las estrategias de intervención.

Definición del acoso escolar

Se ha cuestionado la inclusión obligatoria del criterio de intencionalidad en la definición de acoso escolar26. Desde esta perspectiva, las conductas agresivas derivadas de la impulsividad o de la desregulación emocional también deberían considerarse formas de acoso, en la medida en que generan daño significativo27.

Conceptualización de la persona acosadora

  • Existe un debate abierto sobre cómo entender a quien ejerce el acoso:
  • Algunos estudios destacan que muchas personas acosadoras presentan dificultades emocionales o problemas de salud mental subyacentes28,29.
  • Otros enfoques las describen como individuos socialmente dominantes que utilizan la agresión como estrategia para mantener o mejorar su estatus dentro del grupo30,31.
  • Ambas perspectivas no son excluyentes y reflejan la complejidad del fenómeno.

Subtipos de personas acosadoras y víctimas

Se reconoce la necesidad de seguir investigando la existencia de subtipos diferenciados de personas acosadoras y víctimas32 dado que las motivaciones, perfiles emocionales y patrones de comportamiento pueden ser muy distintos dentro de cada grupo, así como sus consecuencias a largo plazo sobre la salud mental33.

Enfoques de intervención

Las escuelas y las comunidades a menudo enfrentan una tensión entre dos demandas:

  • Mostrar tolerancia cerofrente al acoso, impulsando medidas contundentes.
  • Evitar enfoques puramente punitivos, que han demostrado una eficacia limitada para cambiar dinámicas grupales34.

Intervenciones basadas en la mediación

  • Existen reservas importantes respecto a las intervenciones que implican el encuentro directo entre la víctima y la persona agresora para resolver el conflicto.
  • Algunos autores consideran que estas estrategias pueden ser ineficaces o incluso re-traumatizantes, especialmente en contextos de desequilibrio de poder, comparables a dinámicas de violencia interpersonal o doméstica35,36.

Complejidad del fenómeno

Finalmente, la investigación demuestra claramente que no existe una solución rápida ni sencilla para erradicar el acoso escolar37.

La prevención y la intervención deben ser abordadas como procesos multifactoriales y a largo plazo, integrando acciones educativas, sociales, familiares y comunitarias.

CONCLUSIONES

Los médicos y médicas especialistas en Pediatría y sus Áreas específicas, junto con los enfermeros y enfermeras especialistas en Pediatría, desempeñan un papel esencial en la prevención, detección e intervención temprana del acoso escolar.

Este papel resulta especialmente relevante en el ámbito de la Atención Primaria, donde la relación cercana, longitudinal y de confianza con las familias constituye una herramienta estratégica de primer orden.

Desde esta posición, pueden:

  • Identificar de forma precoz a niños, niñas y adolescentes en riesgo o ya afectados por dinámicas de acoso escolar.
  • Orientar y acompañar a las familias, favoreciendo respuestas tempranas, coordinadas y ajustadas a cada situación.
  • Trabajar de manera interdisciplinar con otros profesionales sanitarios, educativos y sociales, especialmente con el Trabajo Social —sanitario y comunitario—, clave en la reducción de factores de riesgo y en la promoción de factores protectores.
  • Contribuir a la construcción de entornos escolares seguros, promoviendo programas de prevención basados en la evidencia y participando activamente en iniciativas comunitarias de sensibilización.

Asimismo, es imprescindible acompañar a los niños, niñas y adolescentes que ejercen el acoso. Su identificación, valoración clínica adecuada y seguimiento en consulta constituyen intervenciones fundamentales para interrumpir los ciclos de violencia y favorecer su desarrollo social y emocional.

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca, pide que el camino sea largo…

Como en el poema de Cavafis, el acompañamiento a niños, niñas y adolescentes frente al acoso escolar es un proceso que requiere tiempo, compromiso y cuidado.

La intervención sanitaria, educativa y comunitaria, sostenida en el tiempo y basada en el respeto a sus derechos, permite no solo abordar el daño, sino también construir trayectorias más seguras, dignas y esperanzadoras.

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Cómo citar este artículo

Pérez Candás JI, San Martín Sagarzazu A, Buck Sainz Rozas P, Grupo de Trabajo de Pediatría Social y Comunitaria AEPap . Programa de identificación del riesgo psicosocial en la infancia y la adolescencia (XI). Factores personales: acoso escolar (II) . Form Act Pediatr Aten Prim. 2026;19;86-95